Por ALCALA, FERNANDO
Hedera no es una asesina. Una ladrona, sí. Una tejedora maldita por los dioses y una decepción para su familia. Sin embargo, alguien ha asesinado al Teócratas de Lydos, la ciudad de las maravillas y el ingenio, quien casualmente es también el padre de Tulio, su prometido. Y todas las sospechas la incriminan. La única salida es aceptar la ayuda de la tripulación del Buen Padre, el viejo barco-teatro amarrado en el barrio Errante, sin saber que la compañía de artistas y charlatanes que la ha acogido oculta un propósito que busca cambiar el orden impuesto por los dioses. Un amor truncado. Un romance prohibido. Un don capaz de crear vida.