Por INDIANA, RITA
Una niña emocionada espera a su padre, un gánster dominicano al que idolatra y que siempre llega sin previo aviso, como los monstruos de las películas de terror. Papá aparece, desaparece y reaparece, cargado de dólares, coches, novias y regalos. Encarna, como señaló el crítico Juan Duchesne Winter, al «neomaco global» y triunfante de los trópicos, que provoca alucinaciones en quienes lo rodean: «El problema es que papá, como el Mesías, siempre aparece pero nunca llega». Así se consuma el fracaso íntimo de una pasión dominicana, la ruptura de toda pasión de espera, narrada en una prosa que inocula el ritmo en el pulso tecno, que inyecta la bachata en la sonata.