Por SOLA, IRENE
Escondida entre acantilados lejanos, en algún lugar remoto frecuentado por cazadores de lobos, bandidos, emboscadores, carlistas, hechiceras, maquis, pilotos de rally, fantasmas, bestias y demonios, la casa de campo Clavell se aferra a la tierra como una garrapata. Es una casa habitada por mujeres, donde un solo día encierra siglos de recuerdos. Los de Joana, quien hizo un pacto para encontrar un marido que inauguró una descendencia aparentemente maldita. Los de Bernadeta, a quien le faltan las pestañas y que terminó viendo lo que no debía. Los de Margarida, que en lugar de un corazón entero tiene uno de tres cuartos. O los de Blanca, que nació sin lengua y no habla, solo observa. Estas mujeres, y muchas más, preparan una fiesta hoy.