Por SOLAR, FRANCISCA
En 1863, en el momento más crítico de la Guerra Civil estadounidense, los miembros de la misión diplomática que el presidente Lincoln envió a Santiago de Chile se convirtieron en los héroes inesperados de una de las tragedias más devastadoras de la historia mundial contemporánea: la muerte de más de dos mil mujeres atrapadas y quemadas en el incendio de la Iglesia de La Compañía. Esta catástrofe sin precedentes ocupó las primeras planas del New York Times y desató condolencias de autoridades internacionales, pero dada la jurisdicción eclesiástica de la época que protegía a los sacerdotes de cualquier investigación civil, el suceso se cerró como un simple accidente y las víctimas nunca obtuvieron justicia. ¿Fue realmente un accidente? ¿Hubo premeditación o negligencia? El Buzón de las Impuras revela por primera vez quiénes eran las "Hijas de María", la hermandad de burgueses y aristócratas que logró convocar a miles de fieles en cada celebración religiosa, pero que terminó sepultada bajo las cenizas del templo jesuita en el injusto silencio de la subyugación patriarcal. Sus cuerpos fueron enterrados y quemados, pero no sus voces, pues solo una cosa se salvó del horrible fuego: el buzón donde los asociados confesaban a la Virgen sus deseos y pecados más íntimos... y también el violento abuso al que fueron sometidos en el supuesto Nombre de Dios. A través de Fátima Aguirre Vanderbilt, chileno-estadounidense, y el enigmático abogado Maximilian Bonecraft, recorremos el frenético preludio de los treinta días previos a la tragedia para comprender la maldad que se esconde tras el inminente desastre y el amor que se abre paso a través de toda adversidad. Mientras en el norte del continente luchaban a balazos para liberar esclavos, en el sur miles de inocentes buscaban su propia liberación entre las llamas, la cual lograrían salvando no sus almas, sino sus cartas impuras.