Por DE SUTTER, LAURENT
?Me has decepcionado! ¿Quién podría recuperarse de semejante acusación? ¿Y quién, dicho sea de paso, no la ha utilizado alguna vez? Somos seres que constantemente decepcionamos y somos decepcionados. Sin embargo, los moralistas lo han repetido hasta la saciedad: la decepción es, ante todo, ser víctima de expectativas que solo existían en nuestra mente. Pero ¿y si esa no fuera toda la historia?, se pregunta el autor en estas páginas. ¿Y si, tras la danza de la esperanza y la decepción, de las expectativas y su frustración, se estuviera desplegando un verdadero orden mundial, uno que decide por nosotros lo que podemos y no podemos hacer? ¿Y si decepcionar a los demás fuera, sobre todo, una forma de escapar de ese orden? Entonces, decepcionar a los demás sería un placer.