Por ALONSO ESCACENA, MANUEL
Durante el último cuarto de siglo, Paco de Lucía, prácticamente en solitario, impulsó la evolución del flamenco, transformándolo de un arte popular cerrado y tradicional a una vibrante expresión artística internacional. Tomó una música moribunda en manos de una generación apática y quejumbrosa, y le infundió una vitalidad que la hizo accesible a jóvenes de todo el mundo. Respetando siempre los cánones tradicionales de ritmo y forma, su creatividad y su incansable búsqueda de libertad han provocado cambios drásticos en todos los ámbitos del flamenco, dotando a los artistas de este género de una dignidad que antes no poseían.